
Cuando el trabajo transforma miradas: la cooperativa de Lincoln que abre caminos de inclusión
En Lincoln, una fábrica de pre-pizzas se convirtió en mucho más que un emprendimiento productivo. Desde hace siete años, una cooperativa nacida en el Centro de Integración Comunitaria (CIC) demuestra que la inclusión laboral es posible cuando existen oportunidades reales.
El proyecto está integrado por 15 personas, con y sin discapacidad, que trabajan en conjunto bajo un modelo cooperativo donde las decisiones también tienen protagonistas propios. Las personas con discapacidad forman parte del Consejo de Administración y participan activamente en la organización y crecimiento del emprendimiento.
El objetivo siempre fue claro: generar autonomía a través del trabajo. “Las personas tienen que tener la posibilidad de gestionar sus vidas y sus proyectos laborales”, explican desde la Dirección de Discapacidad del Municipio.
Hoy sus pre-pizzas llegan a comercios locales, ferias comunitarias y supermercados de la región. Recientemente obtuvieron el registro nacional del producto, un paso importante que les permite ampliar la comercialización y llevar sus elaboraciones a otros lugares del país.
Pero el mayor logro no está solamente en las ventas, sino en haber cambiado una mirada. El producto se elige por su calidad, su elaboración y su precio, no por una condición de sus trabajadores.
La experiencia de Lincoln demuestra que la verdadera inclusión se construye todos los días: con trabajo, compromiso y oportunidades que permitan que cada persona pueda desarrollar sus capacidades.

