
El especialista en agroclimatología Eduardo Sierra analiza cómo evolucionará “El Niño” durante la campaña 2026/2027, con lluvias desparejas, calores intensos y crecidas en los grandes ríos del Cono Sur.
El Océano Pacífico atraviesa el desarrollo de un nuevo episodio de El Niño que, según distintas fuentes, podría transformarse en uno de los más intensos de la historia reciente.
Sin embargo, hasta el momento el fenómeno se concentra sobre la costa americana, donde la anomalía térmica llega a los +3,2°C y da lugar al llamado El Niño Costero, que golpea a Perú y Ecuador.
En el centro del océano, la zona conocida como Niño 3.4, la anomalía es bastante más moderada: ronda los +1,5°C, un valor que se mantiene dentro de los parámetros típicos y que está lejos de justificar la etiqueta de evento “súper” que repiten muchos medios
.A esto se suma que lo que resta del invierno seguirá bajo la fuerte influencia de la circulación polar, con el clásico vaivén entre vientos húmedos del sudeste, que traen nubosidad y lluvias, y vientos fríos y secos del Pacífico, que limpian el cielo pero disparan el riesgo de heladas.
Por eso, todo indica que El Niño se impondrá de manera gradual, y que recién alcanzará su plena vigencia hacia el inicio de la primavera.
Primavera 2026: El Niño toma el control
Al arrancar la primavera, la circulación tropical terminará de imponerse y las tormentas cordilleranas perderán frecuencia e intensidad, lo que facilitará el ingreso de aire cálido desde el norte, aunque todavía podrían registrarse heladas tardías en el sur de la región Pampeana y Uruguay.
El foco de lluvias, ubicado sobre el norte de la Mesopotamia, se expandirá hacia el este de Paraguay, el Chaco, buena parte de la región Pampeana, el sur de Brasil y Uruguay, con posibilidad de aguaceros torrenciales.Esto complicará las labores en el campo, elevará la presión de plagas y enfermedades, y podría reactivar los anegamientos en la Cuenca del Salado, además del riesgo de crecidas en los grandes ríos.
Una particularidad de esta temporada es que, a diferencia de lo que suele ocurrir en El Niño, zonas como el NOA, el oeste de Paraguay, Cuyo y el oeste pampeano no recibirían lluvias por debajo de lo normal, sino registros normales o incluso por encima de la media, aunque con temperaturas muy elevadas que exigirán más agua a los cultivos y pasturas.La buena disponibilidad de humedad, en tanto, evitará que se adelanten los calores extremos.

Verano 2027: el pico del fenómeno
El verano será el momento de mayor fuerza de El Niño, con las tormentas cordilleranas en su nivel más bajo y una reducción del ingreso de aire polar hacia el continente.
Las lluvias se concentrarán en el sur de Brasil, el Litoral y el norte de la Mesopotamia, alimentando las cuencas del Paraná y el Uruguay con riesgo de fuertes crecidas e inundaciones ribereñas, mientras Cuyo y el sur pampeano recibirán aportes moderadamente superiores a lo normal, suficientes para agravar los anegamientos en la Cuenca del Salado. Las tareas de campo enfrentarán dificultades y la presión sanitaria será alta, aunque el buen nivel de humedad en el suelo mantendrá los calores en un rango moderado.
Fuente: Primicias Rurales.

