En medio de una situación económica cada vez más tensa, el gobernador Axel Kicillof reunió en La Plata a más de 60 intendentes bonaerenses para exponer un diagnóstico preocupante sobre el presente y futuro de la provincia y los municipios.
Durante el encuentro, se advirtió sobre una fuerte caída de los ingresos producto del ajuste del gobierno nacional, con una merma significativa en la coparticipación y la paralización de fondos clave. Solo en febrero, la provincia dejó de percibir alrededor de 100 mil millones de pesos, en un contexto donde la recaudación nacional acumula varios meses de baja.
El impacto ya se hace sentir en los distritos: aumento de la demanda en hospitales municipales, dificultades para sostener servicios básicos y una creciente presión social, en un escenario donde los intendentes se convierten en la primera respuesta ante la crisis.
Además, se expusieron datos que reflejan el deterioro económico, como la pérdida de empleo, el cierre de empresas y la caída de la actividad productiva, afectando especialmente a la provincia de Buenos Aires.
En ese marco, también participaron intendentes de la región, entre ellos Nahuel Mittelbach (Florentino Ameghino), Salvador Serenal (Lincoln), Gilberto Alegre (General Villegas), María Celia Gianini (Carlos Tejedor) y Fernando Rodríguez (General Pinto), quienes formaron parte de la convocatoria provincial.
Frente a este panorama, Kicillof anunció que, en caso de recuperar fondos que la Provincia reclama a Nación por vía judicial, estos serán distribuidos entre los municipios a través de un fondo especial. Sin embargo, se trata de recursos que aún no están disponibles y dependen de resoluciones futuras.


Mientras tanto, los jefes comunales —de distintos espacios políticos— coincidieron en la gravedad de la situación y en la dificultad creciente para gestionar con menos recursos, dejando en claro que la crisis ya se vive en el territorio y plantea un año desafiante para todas las administraciones locales.

