Una mujer que logró escapar asegura haber sufrido golpes, amenazas de muerte y la sustracción de sus hijas
Una fuerte denuncia por violencia, amenazas y presunto sometimiento sacude a la colonia menonita Nueva Esperanza, en Guatraché, La Pampa. María Unger Reimer, de 34 años, quien en 2019 se convirtió en la primera mujer en huir de la comunidad, decidió romper el silencio y exponer públicamente lo que —según afirma— se vive dentro del predio.
Nacida y criada en la colonia, la mujer describió un sistema rígido donde, asegura, las mujeres son educadas para “callar, obedecer y servir”, sin margen de decisión sobre sus propias vidas. También denunció fuertes restricciones culturales y castigos comunitarios para quienes desobedecen las normas internas.
“La violencia te destruye”
Según su testimonio, decidió escapar hace seis años junto a dos de sus hijas tras atravesar situaciones de violencia psicológica, física y control permanente por parte de su entonces pareja.
“Me escapé porque la violencia te destruye la cabeza”, afirmó.
Radicada actualmente en Tucumán, donde rehízo su vida y formó una nueva familia, Unger Reimer sostiene que el conflicto con su exmarido nunca cesó.
Golpes y amenazas
El episodio más reciente —según denunció— ocurrió el pasado mes de febrero, cuando viajó a La Pampa para visitar a su madre internada y permitió que su hija menor se encontrara con su padre.
Siempre de acuerdo a su relato, el hombre estaba alcoholizado, intentó abusar de ella y luego la golpeó en distintas partes del cuerpo. La mujer asegura que también recibió amenazas de muerte.
“Dijo que nos iba a rociar con nafta y prendernos fuego vivas”, relató.
Tras lograr escapar, fue asistida en Guatraché y radicó una denuncia penal por lesiones y amenazas.
La sustracción de las niñas
El caso escaló horas después. Según la denunciante, el hombre se presentó junto a otros integrantes de la comunidad en el lugar donde ella se alojaba en Santa Rosa y se llevó a las niñas por la fuerza.
La camioneta fue interceptada en Miguel Riglos. Allí, de acuerdo con fuentes del caso, las menores manifestaron ante asistentes sociales su intención de permanecer con el padre, por lo que el vehículo fue liberado.
La madre sostiene que esas manifestaciones estuvieron condicionadas por el miedo y la presión del entorno.
“Que la Justicia investigue”
Unger Reimer pidió que se determine si la voluntad de sus hijas es genuina y reclamó intervención judicial urgente.
“No quiero que crezcan creyendo que el miedo es normal”, expresó.
Mientras la causa avanza en la Justicia pampeana, el caso vuelve a encender el debate sobre el funcionamiento interno de estas comunidades cerradas y las denuncias de exintegrantes que hablan de situaciones de control y sometimiento.
“Imágenes de portada registradas en el lugar por La Brújula.”

