Los transportistas de granos piden una suba tarifaria por el aumento del combustible a raíz de la guerra en Medio Oriente.
El conflicto de los transportistas de granos en el Puerto de Quequén comienza a intensificarse y ya despierta preocupación en toda la cadena agroexportadora, extendiéndose también a Bahía Blanca. En plena cosecha gruesa, las protestas impactan en la logística y amenazan el normal desarrollo de las exportaciones, particularmente en uno de los principales puertos del país.
En este marco, camioneros autoconvocados realizan medidas de fuerza en los accesos al puerto, con retenciones y bloqueos parciales que dificultan el ingreso de mercadería. La situación provoca no solo demoras, sino también incertidumbre entre productores, exportadores y operadores logísticos.
Los transportistas señalan que enfrentan un escenario crítico, impulsado por el fuerte aumento de los costos. El principal problema es el combustible, por la suba del gasoil de entre un 20% y un 25% en los últimos meses, especialmente a raíz de la guerra en Medio Oriente, lo que impactó de lleno en la rentabilidad del sector. En este contexto, el sector transportista alertó que su actividad está en riesgo si no se toman medidas.
El conflicto se centra en la ausencia de una actualización tarifaria acorde al incremento de costos. Los transportistas piden al Gobierno subas por encima del 10% propuesto y advierten que deberían ubicarse en torno al 30%. Pero las negociaciones con el sector agroexportador no avanzaron, lo que generó una mayor conflictividad, ya que las protestas se expandieron más allá de Quequén.

