El Decreto 943/2025 del Gobierno nacional modifica de manera profunda el sistema de subsidios a la energía y tendrá como principal consecuencia aumentos significativos en las tarifas para los hogares de menores ingresos a partir de 2026.
La norma elimina la segmentación vigente por niveles (altos, medios y bajos ingresos) y la reemplaza por un esquema unificado de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), con controles patrimoniales más estrictos y límites más bajos en los consumos subsidiados. Según estimaciones de la consultora Economía y Energía, los hogares de bajos ingresos enfrentarán subas superiores al 20% promedio durante 2026, un impacto mayor al del resto de los usuarios.
En electricidad, el nuevo régimen reduce de forma considerable el bloque de consumo bonificado: los antiguos usuarios de ingresos bajos sufrirán una caída del 32% en la energía subsidiada, lo que hará que una mayor porción de su consumo habitual se pague a precio pleno. En gas natural, el recorte de la cobertura también incrementará el peso de la tarifa sobre los sectores más vulnerables.
Si bien el Gobierno sostiene que el objetivo es corregir inequidades y focalizar la ayuda estatal, el nuevo esquema provocará que los hogares que no superan una Canasta Básica Total —es decir, los sectores más vulnerables— sean quienes absorban los mayores aumentos, debido a la pérdida de subsidios sobre consumos esenciales.
Además, todo consumo que supere los nuevos límites establecidos se abonará sin ningún tipo de bonificación, lo que podría generar fuertes incrementos en las facturas, especialmente en hogares electrodependientes o sin acceso a gas natural.
En síntesis, el rediseño del sistema de subsidios consolida el ajuste fiscal del Estado, pero traslada el mayor impacto a los sectores de menores ingresos, que verán reducido el alcance de la asistencia y deberán afrontar aumentos considerables en servicios básicos como la electricidad y el gas.

