
El incendio registrado ayer en el predio cercano a la planta de residuos cloacales demandó el trabajo de cuatro dotaciones de Bomberos. Desde La Brújula consultamos al director de Servicios Públicos, Claudio Potes, para conocer qué sucede en esos espacios, quiénes arrojan residuos y qué medidas se prevén para evitar que vuelvan a convertirse en basurales a cielo abierto.
Los incendios que se registran de manera reiterada en el predio ubicado en inmediaciones de la planta de residuos cloacales de Florentino Ameghino vuelven a generar preocupación entre los vecinos y también preguntas acerca de cómo se originan y por qué se acumula allí tanta cantidad de residuos.
El último episodio, ocurrido ayer, fue de importantes dimensiones y requirió la intervención de cuatro dotaciones de Bomberos Voluntarios, que trabajaron durante varias horas, incluso hasta la noche, para controlar las llamas.
La situación generó además preocupación por la cercanía de algunas viviendas y del refugio de mascotas que funciona en el lugar. Otro de los puntos de riesgo fue la proximidad del fuego con la columna de un transformador de corriente existente en el predio.
Ante esta situación, desde La Brújula consultamos al director de Servicios Públicos de la Municipalidad, Claudio Potes, con el objetivo de conocer qué ocurre en ese sector y, fundamentalmente, por qué se forman allí estos focos de acumulación de residuos.
Un espacio destinado originalmente a ramas
Potes explicó que inicialmente el predio había sido pensado para depositar los restos de poda y ramas provenientes de distintos sectores de la ciudad. De hecho, es habitual observar allí el traslado de este tipo de residuos mediante vehículos municipales.
Sin embargo, con el tiempo, el lugar comenzó a recibir otro tipo de desechos que son arrojados por particulares.
Según explicó el funcionario, vecinos trasladan residuos hasta ese sector y también al predio ubicado enfrente, conocido como “La Olla”. Allí pueden encontrarse elementos que nada tienen que ver con restos de poda, como televisores, heladeras, neumáticos y otros objetos.
La acumulación de estos materiales no solamente genera un impacto ambiental y visual, sino que también puede convertirse en un factor de riesgo ante la posibilidad de incendios, como el ocurrido recientemente.
¿Quién controla y qué medidas se tomarán?
Uno de los interrogantes planteados fue qué tipo de control existe sobre las personas que llevan residuos hasta estos lugares y si es posible comenzar a aplicar sanciones para evitar que los espacios terminen transformándose en basurales a cielo abierto.
En ese sentido, Potes señaló se comenzará a trabajar en una limpieza del sector y en el enterrado de parte de los residuos acumulados.
Además, adelantó que se prevé incorporar sistemas de vigilancia tanto en el predio de la planta de cloacas como en “La Olla”, con el objetivo de controlar el ingreso y evitar que continúe la disposición irregular de basura.
Una responsabilidad que también nos involucra
Ameghino cuenta con un espacio destinado a recibir aquellos residuos que los vecinos no pueden mantener en sus domicilios. Sin embargo, el problema aparece cuando determinados lugares comienzan a utilizarse para arrojar basura de manera indiscriminada.
Especialmente durante los fines de semana, pueden observarse vehículos que llegan hasta estos sectores para dejar distintos tipos de residuos, e incluso materiales que terminan siendo arrojados en las inmediaciones o directamente sobre la calle.
Y aquí aparece una pregunta que va más allá de quién debe controlar.
¿Qué ciudad queremos construir entre todos?
El cuidado de los espacios públicos no depende solamente de la limpieza que pueda realizar el Municipio o de los controles que se implementen. También requiere del compromiso de quienes vivimos en la ciudad.
Un residuo que alguien decide arrojar en un lugar donde no corresponde puede parecer un hecho menor, pero cuando esa conducta se repite termina convirtiendo un espacio en un basural, genera contaminación, afecta el entorno y, como quedó demostrado con los últimos incendios, puede representar también un riesgo para las personas, los animales, las viviendas y las instalaciones cercanas.
La responsabilidad es compartida: las autoridades deben controlar, ordenar y generar las condiciones necesarias para una correcta disposición de los residuos, pero los vecinos también debemos asumir nuestra parte y utilizar los lugares habilitados.
Porque mantener limpia una ciudad no significa solamente recoger la basura después de que fue arrojada. También significa evitar que esa basura llegue a donde no corresponde.

