Los trabajadores alertan por el despido del 30% de la planta del organismo, lo que podría afectar sus funciones más importantes. Especialistas advierten sobre el impacto en la sociedad.
«La situación es lamentablemente poco alentadora porque hablamos de un recorte en puerta que podría afectar a un 20 por ciento del personal del Servicio Meteorológico Nacional, en particular a quienes trabajan en las observaciones meteorológicas en las estaciones distribuidas a lo largo del país», advirtió Juan Rivera, Vicepresidente del Centro Argentino de Meteorologos
En ese sentido, explicó que «eso impacta en el dato primario que se utiliza para la elaboración de los pronósticos y para la declaración de alertas meteorológicas, por lo que afectaría directamente a la sociedad«.
El especialista también vinculó la problemática con otras áreas sensibles: «Hemos analizado los incendios en la Patagonia argentina en comparación con los de Chile central y se notó claramente la falta de presupuesto y las diferencias en la forma de abordar la misma problemática».
Los objetivos del gobierno nacional
Respecto al estado de la medida, aclaró: «Todavía estamos en proceso de tratar de frenarla. Ojalá el gobierno recapacite porque, con el supuesto justificativo de una modernización, en realidad se destruyen años de crecimiento«.
Consultado sobre la importancia del organismo, Rivera fue contundente: «Una alerta meteorológica puede salvar vidas frente a fenómenos extremos. Además, el sector agrícola, que representa una parte importante del producto bruto interno, depende fuertemente de los pronósticos para planificar siembra y cosecha».
En la misma línea, destacó que el alcance va mucho más allá del clima diario: «No solo se trata del pronóstico que uno mira a la mañana, sino de proyecciones estacionales de hasta 90 días que permiten planificaciones estratégicas«.
Además, alertó sobre las consecuencias estructurales del recorte: «Hoy el servicio tiene poco más de 900 empleados y unas 125 estaciones meteorológicas en todo el país, incluso en la Antártida. Podrían cerrarse estaciones, poniendo en riesgo registros centenarios que son fundamentales«.
Rivera también cuestionó la falta de fundamentos oficiales: «No hay un justificativo claro. Se habla de modernización, pero no explican cómo reemplazarían los mecanismos actuales, que funcionan y dan resultados«.

